lunes, 30 de septiembre de 2013

Recuerda...



"Tenemos derecho a saber si lo que comemos es transgénico"

Una niña de 14 años, Rachel Parents, debate con un reputado hombre de negocios y presentador de televisión canadiense en una batalla dialéctica sobre los organismos genéticamente modificados (OGM) de Monsanto.
En una edición del programa de televisión canadiense 'The Lang and O'Lary Exchange', presentado por el propio O'Lary, Rachel Parent, una niña de 14 años, expuso con vehemencia las razones por las que se opone a la producción de OGM .  
Rachel, cuyo interés por las consecuencias de los alimentos genéticamente modificados comenzó cuando tuvo que hacer una presentación para su clase sobre el tema hace dos años, dirige ahora su propia campaña juvenil anti Monsanto.
Durante la entrevista, la menor denunció la falta de pruebas consistentes de que los alimentos genéticamente modificados no produzcan efectos nocivos para la salud, pues, según revela, el test más largo que Monsanto ha realizado a sus productos ha durado 90 días, lo cual impide saber cómo sus OGM afectan a largo plazo a la población o al medioambiente. 

Rachel Parent debates GMO's (vs) Kevin O'Leary on CBC's Lang & O'leary  Exchange



"Si van a manipular nuestros alimentos deberíamos saberlo y nosotros somos quienes quizá tengamos que vivir con las consecuencias, así que, ¿no deberíamos estar informados? "
"Creo que se trata de nuestro futuro. Si van a manipular nuestros alimentos deberíamos saberlo y nosotros somos quienes quizá tengamos que vivir con las consecuencias, así que, ¿no deberíamos estar informados?", argumentó la menor.  

Asimismo, etiquetar los productos que procedan de alimentos transgénicos es esencial "para que los consumidores puedan tener una opinión formada" de lo que ingieren, subraya Rachel, con objeto de ejercer su derecho a decidir qué comen y qué no.
La joven recordó además la falta de opciones que, respecto a este tema, existe en EE.UU. y Canadá, donde los alimentos genéticamente modificados no están etiquetados.

Tras ser acusada por O'Lary de que su defensa del movimiento anti Monsanto supone ir contra la ciencia, Rachel respondió que lejos de oponerse a ella, con su labor aboga por "una ciencia responsable y un progreso ético".


martes, 24 de septiembre de 2013

Monsanto vs Bowman

Cuando se trate de granos transgénicos, comprados para consumo pero usadas como semilla

¿el agricultor deberá pagar regalías? ¿el derecho de patente del titular se agotó cuando la semilla original fue sembrada y el producto cosechado y comercializado en forma de grano? Es decir, ¿el derecho de patente alcanza al producto de reproducción de una semilla patentada?

Tengamos presente que una de las posibles explicaciones que en su momento se dio a la propuesta presencia de maíz transgénico en Barranca y otros valles de la Costa Norte del Perú, fue precisamente que se habría sembrado granos comparados para alimentación animal y sembrados como semilla.

En el artículo se explica y comenta un interesante antecedente jurídico respecto de uno de los problemas más importantes alrededor de las semillas transgénicas en Estados Unidos y en cualquier país donde ingresan.

Esperemos que cuando toque a los agricultores peruanos enfrentar este tipo de problemas (quedan aproximadas mente 100 meses), nuestra legislación ya esté clara y definida respecto de los derechos de los usuarios sobre bienes biotecnológicos que se pueden reproducir a si mismos (semillas de plantas autógamas).

" ....el principio de que el agotamiento de la patente sólo se aplica al artículo vendido —no a las reproducciones—- es plenamente válido en el caso de las semillas patentadas que se reproducen solas de forma natural"

Es indispensable trabajar en el marco legal relacionados a la protección del ambiente, pero también los problemas de propiedad intelectual asociados.
En este análisis deberá tomarse en cuenta el mandato del Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación y el Acta de UPOV 91, de los cuales somos parte.

En los tribunales: Monsanto v. Bowman: el Tribunal Supremo confirma los derechos de los titulares de patentes

Por Theresa M. Bevilacqua, socia, y Kristin Stastny, asociada, Dorsey and Whitney LLP, Minneapolis, Estados Unidos de América
El 13 de mayo de 2013, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América anunció su decisión sobre el caso de Bowman contra Monsanto Co., caso núm. 11-796. El Tribunal expresó en su decisión un firme apoyo a la protección de la propiedad intelectual (P.I.) en el ámbito de la biotecnología agrícola.

La cosa en litigio era la soja Roundup Ready patentada por Monsanto, una variedad de soja modificada genéticamente para resistir al herbicida glifosato, comercialmente conocido como Roundup. Monsanto, como inventora y titular de la patente de la soja Roundup Ready, vende las semillas sujetas a un acuerdo de licencia limitada, con arreglo al cual los agricultores están autorizados a plantar la semilla una sola temporada de cultivo. Los agricultores luego pueden vender o consumir la cosecha obtenida, pero no pueden replantar las semillas.

Vernon Bowman, un granjero de Indiana, compraba todos los años semillas de soja Roundup Ready para su primera cosecha de la temporada a una empresa afiliada a Monsanto. De conformidad con el acuerdo de licencia, Bowman utilizaba todas las semillas para la siembra, y luego vendía todas las semillas recolectadas a un elevador de grano, que normalmente vendía la cosecha a un procesador agrícola para el consumo animal o humano. Para su segunda siembra, a finales de temporada y por tanto más arriesgada, Bowman compraba semillas de soja “de granero” (soja que había sido recolectada y entregada a un elevador de grano y mezclada con otras semillas de soja de la misma naturaleza, tipo y calidad) mucho menos caras. Bowman compraba esta soja de granero, destinada al consumo humano o animal, a un elevador de grano y la sembraba en sus tierras. Debido a que las semillas de soja compradas al elevador de grano provenían en gran parte de campos cultivados con soja Roundup Ready, muchas de las semillas que plantaba Bowman contenían el rasgo Roundup Ready. Bowman entonces aplicaba un herbicida a base de glifosato a los campos para determinar qué plantas contenían el rasgo Roundup Ready y guardaba las semillas de esa cosecha para replantar su segunda cosecha del año siguiente.

Los tribunales rechazan la defensa del agricultor

Bowman siguió esta práctica durante ocho ciclos de siembra antes de que Monsanto lo descubriera y le demandase ante el tribunal de distrito por infracción de patentes. En respuesta, Bowman fundamentó su defensa en el "agotamiento de la patente", que da al comprador de un artículo patentado, y a cualquier comprador posterior, el derecho a usar o vender el artículo, pero no a hacer nuevas copias del producto patentado. El Tribunal de Distrito rechazó esa defensa, que confirmó el Tribunal de Apelación del Circuito Federal, sosteniendo que el agotamiento de la patente no protegía a Bowman, ya que había "creado un artículo nuevo infractor".Monsanto Co. v. Bowman, 657 F. 3d 1341 (Fed. Cir. 2011).
En su decisión, el Tribunal Supremo afirmó que un agricultor que compra semillas patentadas no puede reproducirlas mediante la siembra y cosecha sin la autorización del titular de la patente. El Tribunal señaló que, si esto no fuera así, la patente le proporcionaría a su inventor unos beneficios exiguos. "Si la simple copia fuese un uso protegido, el valor de una patente se desplomaría después de la primera venta del primer artículo que contuviera la invención.... Y eso no incentivaría la innovación tanto como el Congreso desea" (Bowman v. Monsanto, pág. 8).

El agotamiento de la patente no es procedente

La doctrina del agotamiento de la patente "limita el derecho del titular de la patente a controlar lo que otros pueden hacer con un artículo que incorpore o contenga una invención. Según esa doctrina, la venta inicial autorizada de un artículo patentado agota todos los derechos de patente sobre ese artículo" (Ibíd., pág. 4). Sin embargo, la doctrina "restringe el derecho del titular de la patente sólo en lo que respecta al "artículo concreto” vendido; deja intacta la capacidad del titular de la patente para impedir que un comprador haga nuevas copias del elemento patentado" (Ibíd., pág. 5). Aplicando esta doctrina a los hechos expuestos, el Tribunal llegó a la conclusión de que “en virtud de la doctrina del agotamiento de la patente, Bowman podía revender la soja patentada que había comprado al elevador de grano, así como consumir él mismo los granos o dárselos de comer a sus animales. Aunque Monsanto fuera la titular de la patente, no podía interferir en esos usos de los granos Roundup Ready. Sin embargo, la doctrina del agotamiento no permite a Bowman crear semillas adicionales de soja patentada sin el permiso de Monsanto" (Ibíd.).
El Tribunal también rechazó el argumento de que su fallo podría impedir a los agricultores hacer un uso adecuado de la semilla Roundup Ready que compraban. CHS, cooperativa de elevadores de grano con actividad en 16 estados del país, y cliente de Dorsey, presentó un escrito de amicus curiae, donde señalaba que la práctica del Sr. Bowman de comprar soja de granero era atípica y planteaba muchas otras cuestiones para los agricultores, los elevadores de grano y las empresas de semillas. El Tribunal observó que la práctica de Bowman de comprar soja de granero a un elevador de grano para sembrar una nueva cosecha no era una práctica común entre los agricultores. "En el caso más normal, cuando un agricultor compra semillas Roundup Ready en cuanto semillas —es decir, semillas destinadas a producir un cultivo— puede plantarlas" (Ibíd. pág. 9).

Una decisión de ámbito limitado pero de gran importancia


A pesar de que la magistrada Kagan, ponente del Tribunal, hizo hincapié en que la decisión se limitaba al caso en cuestión, las consecuencias para la biotecnología agrícola son importantes. La decisión aporta algunas aclaraciones sobre la aplicación del derecho de patentes en el contexto singular de los cultivos de biotecnología, donde la tecnología patentada se reproduce por sí sola de forma natural. De acuerdo con la decisión del Tribunal, el principio de que el agotamiento de la patente sólo se aplica al artículo vendido —no a las reproducciones—- es plenamente válido en el caso de las semillas patentadas que se reproducen solas de forma natural.

Recuerda.....


Latas de conservas, seis razones para su reciclaje

Las latas de conservas se reciclan todas con un sencillo gesto: depositarlas en el contenedor correspondiente (que varía según los usos y disposiciones de los distintos municipios). A partir de ahí comienza un complejo sistema que aprovecha sus materiales, acero y aluminio, de forma indefinida y sin perder sus propiedades. Los beneficios ambientales, económicos y sociales de reciclar las latas son muy diversos. Este artículo ofrece seis razones para concienciar a los consumidores de la importancia del reciclaje de las latas de conservas.

1. En el contenedor adecuado se aprovechan todas las latas

Las latas de conservas son en general de acero, aunque también se utilizan de aluminio. Cada vez hay más latas de conservas de aluminio. Ambos materiales son cien por cien reciclables y todas las latas depositadas en el contenedor adecuado se recuperan y reciclan en acerías y fundiciones.

2. Reciclar las latas beneficia al medio ambiente

El reciclaje de una lata de conserva evita el uso de nuevas materias primas y energía. Según datos de la European Metal Packaging (Empac), el acero elaborado al 100% a partir de chatarra precisa de un 75% menos de energía que el producido con materia prima virgen. En el caso del aluminio, este porcentaje crece hasta el 95%.
Las emisiones de gases de efecto invernadero, implicadas en el cambio climático, también se reducen con el reciclaje. Cada lata reciclada evita emisiones de CO2 equivalentes a 1,5 veces su propio peso. El ciclo continuo de reciclado del acero "asegura la preservación de los recursos naturales para generaciones futuras".

3. Tirar mal las latas es insolidario

El complejo sistema de recuperación y reciclaje de residuos supone costos importantes para la sociedad. Por tanto, cada lata que no se deposita en el contenedor adecuado y acaba su vida tirada en el entorno o en un vertedero "evidencia una carencia de compromiso cívico".
Una lata con restos de alimento o líquido no supone un problema técnico, pero influye en la calidad de la gestión y en la seguridad y salubridad de las instalaciones y sus operarios. Por lo tanto, los consumidores contribuyen a mejorar el reciclaje si depositan las latas de conservas vacías.
Incluso las latas que se tiran con el resto de basura pueden acabar recicladas. La mayoría de las plantas de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) o compostaje, donde pueden acabar estos residuos, poseen algún sistema de recuperación, como electroimanes (el acero es magnético). Si atrapan alguna conserva de hojalata, es posible que entre en el circuito de reciclaje. Ahora bien, el esfuerzo de los consumidores de separar la basura y depositarla en el contenedor adecuado es imprescindible. En el caso de los envases de aluminio, la recuperación en estas plantas es muy baja, y en su mayoría acaban con el resto de residuos, en vertederos o incineradoras.

4. El acero y el aluminio tienen una vida infinita

El acero y el aluminio son materiales que no pierden sus propiedades y se pueden reciclar tantas veces como se quiera. "El ciclo de producción, recuperación y reciclaje se repite una y otra vez. Hoy utilizamos acero fabricado por primera vez hace 150 años y que ha pasado por muy diversas aplicaciones".

5. Latas: cada vez más ligeras y fáciles de reciclar

La labor de la industria por lograr latas de conserva cada vez más ligeras y fáciles de reciclar. En los últimos 20 años las latas de aluminio son un 28% más ligeras, y los envases alimentarios de acero un 33%.

6. Las latas de conserva son una "caja fuerte" bicentenaria

Las latas para conservar alimentos se inventaron hace más de 200 años. Su resistencia y seguridad frente a ataques externos (gases, luz, microorganismos) mantienen durante varios años su contenido en perfectas condiciones. "Cada lata es una caja fuerte".
A pesar del paso del tiempo, su uso continúa no solo vigente, sino en ascenso. Abarcan una gran variedad de frutas, hortalizas y legumbres, pescados, productos cárnicos y platos preparados. Se envasan productos tan conocidos como el maíz, los espárragos o el atún, pero también otros como castañas, navajas, higos o erizos, así como aceites, encurtidos o alimentos para mascotas.


Basta ya de maltratar a la Madre Tierra

En las tertulias populares, que algunos consideran ociosas porque no producen beneficio al sistema capitalista, se habla de la mal llamada "crisis económica", pero difícilmente oiremos mencionar las otras crisis que, por su importancia suprema y absoluta, y, sobre todo, por su gravedad de cara, se encuentran presentes en nuestras vidas y nuestro entorno.

Estas "crisis" a las que estoy aludiendo, que yo, personalmente, las denominaría mejor como ignominias, no son otras que las correspondientes al aspecto ecológico, moral, cultural y social.

Para el lector, probablemente, no exista ningún tipo de relación (espero que no sea así) entre las mentadas crisis anteriores, que no sólo atenazan al Ser Humano como especie, sino a todos los seres vivos en su totalidad. Sin embargo, predomina una inherente, profunda e inseparable unión entre todas ellas. Cuán difícil es (no será, porque es el nefasto y cotidiano presente) para el Ser Humano vivir a espaldas de su propia esencia, es decir, alejarse de las leyes de la Naturaleza y de la cultura, de la solidaridad y la cooperación.
Esta dificultad viene como consecuencia de un paréntesis de miles de años en los que la Humanidad se ha visto sometida a una tiranía cada vez más perfeccionada y sutil y, por tanto, más macabra, cínica y totalitaria. No existe peor dictadura que aquélla en la que los oprimidos creen vivir en libertad, ya que el despotismo de un régimen autocrático es tanto más notable y real cuanto mayor es la apariencia de democracia y libertad. La frustración de quien se ha visto despojado de sus más elementales principios como especie lleva inevitablemente a la infelicidad, sentimiento también exacerbado por la ausencia de una cultura que ensanche los horizontes del individuo y, por ende, del colectivo.

La infelicidad y tristeza que tanto interés posee este sistema capitalista brutal en infundir estos sentimientos al Ser Humano, así como la división, la insolidaridad, la incultura, la irrespetuosidad entre nosotros, ambiciones capitalistas y la idea de ver a la Naturaleza únicamente como una fábrica de recursos ilimitados, tiene como consecuencia el hecho de que la especie humana busque el ansiado y natural equilibrio consigo mismo mediante drogas, las cuales provocan efectos nefastos sobre el individuo, ya que consiguen, en mayor o menor medida, anular su voluntad (ya que no es dueño de su propia conciencia) con la que pueda oponerse a la ignominia del capital, crear adicción, destrucción física y, por último, crear un problema social cuyo único culpable, en el fondo, es un sistema en el que el dinero ha venido a sustituir las más básicas reglas de convivencia y respeto entre todos los miembros de una sociedad, un sistema en el que no importa qué ha de hacerse para conseguir la acumulación de capital y bienes materiales. En suma, el fin justifica los medios si se trata de conseguir ese papel llamado dinero.

Tras el transcurrir de miles de años de opresión, cabe preguntarse a modo de reflexión retrospectiva: ¿El Ser Humano y su entorno natural han evolucionado, la tecnología ha mejorado la calidad de vida de los pueblos de nuestra maravillosa Tierra? En algunos casos si y en otros no. ¿Quizás se ha dejado de lado la voluntad espiritual, la cultura y el desarrollo integral de la persona en un medio natural adecuado en beneficio del desarrollo de anhelos materialistas que sólo han provocado miseria moral, la destrucción de nuestra naturaleza humana, codicia, soberbia, desigualdad social y, probablemente lo peor de todo, desdén y falta de respeto a nuestra verdadera y única madre: Nuestro planeta Tierra? Porque no olvidemos que maltratar a la Naturaleza supone despreciar al Ser Humano y a todos los demás seres vivos del planeta.

La reflexión debe formar parte insustancial del espíritu humano, mas éste no se enriquecerá con la ambición material, la cual determina un estado de esclavitud del que sólo se es consciente (y se puede escapar de él) si el individuo en cuestión (y la sociedad en general) es capaz de saber disfrutar de aquello que es su mayor tesoro: la inteligencia. No olvidemos que un pueblo nunca será libre si todos sus individuos, por separado, tampoco lo son, y viceversa: el individuo no conocerá los aspectos libertarios si la sociedad en la que se desenvuelve no se despoja de su esclavitud.

Es necesario volver a nosotros mismos, a hacer de ésta una sociedad, un pueblo, una familia, y no un conjunto de seres infelices a los que se les ha arrebatado sus vínculos sociales porque, en el capitalismo, no hay cabida para la amistad o la hermandad al considerar inherentemente que la competencia y, por tanto, el enfrentamiento, constituyen la forma más efectiva de acumular dinero. Esta sociedad deshilvanada, en la que el individuo ve a su hermano como un enemigo, debe fortalecerse con solidaridad y cultura, siendo ésta última un revulsivo contra el individualismo opresor promoviendo el flujo e intercambio de información y reflexiones y, por tanto, fomentando la unión y realce de los vínculos humanos.

Por tanto, sólo me cabe destacar que una revolución futura debe tener en cuenta no sólo el aspecto social, que es importantísimo, sino también considerar las bases morales, culturales y naturales en las que todas las especies vivan en equilibrio consigo mismas y con su entorno. Sólo de esta forma conseguiremos que la Tierra consiga la grandeza y magnificencia, en todos los sentidos, a la que aspiramos cada vez más personas que nos hemos echado a andar por sendas libertarias.


Recuerda....


Para mas informacion, comentarios y más:
Escribenos a consumogustoperu@gmail.com